Plagas y enfermedades en el olivar

La primavera trae consigo una subida de temperaturas, y en ocasiones, una presencia de lluvia constante. Esto hace que la humedad relativa del ambiente sea mayor, por lo que la proliferación de plagas y enfermedades en plantas se hace más susceptible. De este modo, es en estos meses cuando debe ponerse gran atención sobre nuestros olivares.

En mayo comienzan a aparecer las primeras flores, por lo que se recomienda realizar un aporte foliar con microelementos que las estimulen, ya que en junio y julio es cuando se origina el desarrollo de la futura aceituna.

Algunas de las enfermedades que afectan al olivar pueden ser:

– Polilla o Prays: presente durante todo su ciclo vegetativo y productivo del mismo y puede llegar a causar severos daños si no se controla debidamente. En los meses finales de abril y principios de mayo se desarrolla de manera perjudicial, afectando durante su floración.

– Repilo: enfermedad muy grave causada por un hongo. Se sufre especialmente en climas lluviosos.

– Cochinilla: se alimenta de la savia del olivo y excreta azúcares sobre sus hojas que puede provocar el nacimiento de hongos como la negrilla.

– Aceituna jabonosa: daña las aceitunas y emite una toxina que seca las ramas del olivo.

– Tuberculosis: si su infección es grande puede llegar a debilitar el árbol por generalizado.

Por estas y otras enfermedades, después de los meses de invierno lo aconsejable es realizar determinados tratamientos al olivo para la prevención de plagas, ya que el clima que surge puede favorecerlas. De esta manera, los expertos recomiendan aplicar un corrector de micronutrientes al comienzo de la primavera, siguiendo unas determinadas instrucciones de seguridad.

En España, y en concreto en nuestra provincia, Jaén, el cultivo del olivo es muy común por lo que su deterioro podría suponer una reducción considerable en la producción. Así, es importante acudir a un experto y dejarse aconsejar por sus conocimientos.

#ComercialLerma