Como bien dice el refrán “Hasta San Antón, Pascuas son”. La Navidad, en Jaén al menos, terminó. Y ahora viene la Virgen de la Candelaria, o las Candelarias, la fiesta donde la campaña de recogida de aceituna es una gran protagonista.
La Candelaria: una fiesta con historia
El día 2 de febrero se celebra el día de la Virgen de la Candelaria. Se cuentan diferentes historias sobre su comienzo, lo que no hay duda es que es una fiesta de origen cristiano, en la que, al parecer, empezaron con una procesión con velas y antorchas, lo que evoca a la fiesta de San Antón, que tan celebrada es en nuestra capital, Jaén.
Una fiesta que, a pesar del inmenso frío que suele hacer para esta época, nadie se quiere perder. Todos los vecinos salen a las calles, dispuestos a conseguir en su barrio la mayor de las candelas. En los diferentes pueblos de la provincia de Jaén, es una festividad que se ha popularizado mucho, donde en algunos pueblos se hacen concursos, como en Andújar, y en otros, procesiones, como l Alcalá la Real.
Sin duda, una fiesta que sirve para animar al pueblo en épocas de tanto frío.
El “ramón” del olivo, el protagonista
Como ya os advertíamos, la campaña de recogida de la aceituna tiene gran relevancia en estas fiestas ya que, durante toda ella, se hace acopio de las hojas y ramas del olivo (lo que se conoce comúnmente como “ramón”) para quemar en las grandes hogueras, o candelas, que se forman en los barrios y pueblos de toda la provincia de Jaén.
Suelen ser los más jóvenes que, aprovechando la recogida de la aceituna y la poda del olivo, se abastecen en abundancia de “ramón”, llevándolas a rastras por los suelos, atadas con cuerdas y remolcándolas hasta sus barrios. Una vez terminada la recogida, en abundancia, del “ramón”, se salvaguardan para que así posibles competidores (otros barrios para sus propias hogueras) no puedan usurparlas.
Así pues, la noche del 1 al 2 de febrero, empieza la fiesta. El “ramón” se prende y se aviva, hasta largas conversaciones, juegos y horas de la noche.

