Finales de agosto y ya se divisa en el horizonte la próxima campaña de recolección de aceituna. Además, con algo más alegría que hace unas semanas, gracias a las lluvias que han caído en los últimos días, lo que va a animar la campaña, aunque es cierto que el estrés hídrico del olivar de secano es complicado de erradicar completamente. Habrá que esperar a que las precipitaciones sean aún más generosas.
Pero mientras tanto, los agricultores de la provincia se dedican ya –a excepción del parón de los últimos días de lluvia- a preparar el olivar y el campo para la recolección. Cada año es más rápida gracias a la creciente mecanización del campo, pero también a que árbol y tierra se preparan concienzudamente para que sea lo más rápida posible. Eso sin hablar de las mejoras que se han producido en la calidad de nuestro aceite de oliva, gracias a que gran cantidad se puede recolectar ya al vuelo, conservando todas sus características intactas.
Por esto, tanto en campiña como en sierra, los agricultores se han dedicado en las últimas semanas y también lo harán en las próximas a desvaretar con el fin de eliminar las pequeñas ramas que nacen de los troncos del olivo y facilitar tanto el desarrollo del árbol (estas nueva formaciones vegetales reducen la fuerza con la que la savia llega a otras partes de la planta, por lo que no son deseables) como posteriormente las tareas de recolección.
También es el momento de la eliminación de la hierba de los ruedos mediante las desbrozadoras. Trabajo, asimismo, imprescindible para quitar las malas hierbas de los ruedos y poder así avanzar en una recolección eficaz.
Otra de las labores en las que se afanan en esta época los agricultores es en la adecuación del ruedo. En las zonas de sierra, la principal maquinaria que se emplea para ellos son las sopladoras y mano de hierro. En las de campiña, lo que suele emplear es la grada o el tractor con rulo, de manera que el suelo de cada olivo queda preparado para la posterior recolección.
También es habitual preparar las calles que quedan entre las hileras de los olivos. Bien desbrozando la hierba o picándola, de forma que siempre quede material vegetal para evitar las escorrentías y cárcavas, pero siempre facilitando las labores de recogida de la aceituna.
Los siguientes pasos serán ya a finales del mes de septiembre y primeros de octubre (cuando habitualmente el fruto adquiere su tamaño final, dando paso al proceso de maduración y cambio de color) la aplicación de tratamientos preventivos con cobre para evitar, principalmente, la formación del repilo, que tanto puede afectar al olivar. Las lluvias de esta época del año pueden ayudar a que esta enfermedad se instale en el olivo. También se aplica potasio con el que aumentar el rendimiento graso de la aceituna.
El campo estará ya prácticamente listo para la recogida del fruto del olivar, a expensas tan solo de la aplicación de productos fitosanitarios para la hierba del ruedo, más bien preparativos para la siguiente campaña, algo que se suele hacer a primeros del mes de noviembre. En este sentido, hay que tener presente que siempre hay que contar con un margen de días estipulado por la normativa antes de coger la aceituna.
Será entonces cuando los agricultores puedan comenzar la recolección. En este caso, dependerá de las zonas (sierra o campiña) y también del tipo de aceite de oliva que se quiera recolectar. En los últimos años, son cada vez más las cooperativas y almazaras que están apostando por la recolección ultratemprana, que se inicia en octubre, y del que se obtiene menos cantidad de aceite, pero de una elevadísima calidad. Después se comienza en otras zonas, ya en el mes de noviembre. Y se generaliza en toda la provincia en diciembre.
¿En qué estado te encuentras tú? ¿Ya has iniciado el desvaretado y desbrozado? ¿O estás con el adecuamiento del ruedo?
¡Cuéntanoslo!
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